domingo, 22 de febrero de 2015

Amuletos y Talismanes


Un amuleto (del latín amuletum; recogido por primera vez en Naturalis Historia de Plinio el Viejo, significando "un objeto que protege a una persona frente a un problema") guarda cierta relación con un talismán (del árabe طلاسم tilasm, y en griego telesma o "telein" que significa "iniciar a alguien en el misterio"). Consiste en cualquier objeto portatil al que supersticiosamente se le atribuye alguna virtud sobrenatural: atraer la buena suerte o asegurar la protección de su dueño (efecto apotropaico). Los amuletos suelen ser: gemas o piedras, estatuas, monedas, dibujos, colgantes, anillos, plantas, animales, etc., incluso oraciones utilizadas en momentos concretos, como Vade retro satana, para repeler al diablo o a la mala suerte.
El talismán, proveniente de la palabra árabe طلسم Tilasm, y del vocablo griego Teleo, que significaba "consagrarse" y "completo", es un objeto, generalmente una piedra preciosa o semipreciosa o de oro o plata, a veces con alguna forma o figura especial o una inscripción, a la que la superstición atribuye un efecto apotropaico o algún otro tipo de poderes. Esta última palabra, Teleo, hacía referencia a cualquier objeto o idea que completaba otra y la convertía en un todo, un cuerpo o pensamiento completo.


Efecto apotropaico es el mecanismo de defensa que la superstición o las pseudociencias atribuyen a determinados actos, rituales, objetos o frases formularias, consistente en alejar el mal o proteger de él o de los malos espíritus o de una acción mágica maligna. Viene del griego apotrepein ('alejarse'), y psicológicamente tiene que ver con la represión de lo malo.

En muchas ocasiones amuletos y talismanes son confundidos; sin embargo, mientras que el amuleto es un objeto con propiedades mágicas naturales, el talismán debe ser cargado con poderes mágicos por la persona que lo creó. El acto de "consagración" de un talismán es en el que su dueño le da al talismán sus debidas propiedades mágicas. De hecho, el talismán siempre se crea por una razón en concreto, mientras que un amuleto se usaba de forma general, con fines como atraer la buena suerte, . o evitar el mal, repeler la envidia, etc.